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Palabras Nelson Pizarro, presidente ejecutivo de Codelco

"Aunque me duele mucho reconocerlo estoy empezando a dudar de que Chile sea visto por los ciudadanos como un país minero. Y esto sucede porque la sociedad ha cambiado rápidamente, fenomenalmente y nos tiene en el banquillo de la exposición, no solo a Codelco por ser una empresa estatal, sino por la naturaleza misma de la actividad minera que invade, cambia y modifica la naturaleza, que le importa a su vecindario, que tiene que estar acorde a la evolución de los tiempos y de las sociedades.

El cobre ya no es más un simple commodity y es mucho más que eso. Hoy en día el cobre tiene que cumplir no solo con su calidad técnica, sino que con la visibilidad a la que está expuesto. Yo lo repito habitualmente, hoy el consumidor final se pregunta qué nivel de impacto tiene su extracción en el agua, en el terreno, en las comunidades y en la tierra misma desde donde se extrae. Por lo tanto, la industria, en general, y Codelco, en particular, ha tenido que enfrentar esta realidad. Recordemos que hay dos de las divisiones de Codelco que tienen más de un siglo. Imaginen la evolución de lo que significa haber hecho una minería en Chuquicamata a partir del año 15 y muchos antes, algunos años antes en general. Son mundos distintos, son personas distintas, son sociedades distintas.

Los recursos son cada vez más escasos y en vías de extinción. El agua, su gestión, los espacios, la distribución, las asociaciones minero geológicas, pero aquí es donde se encuentra el recurso y los ciudadanos quieren que la minería pueda explotarse de una manera muy distinta. Por eso me alegra mucho escuchar en el seno de esta Escuela cómo se entiende lo que estamos requiriendo nosotros en Codelco.

Con los métodos actuales nuestra minería no tiene futuro. No tiene futuro definitivamente. El gigantismo en la explotación a rajo abierto ya no da más de los que nos entregó. No se han producido grandes innovaciones estructurales en las empresas. Somos los más reacios en la minería a entender el mundo digital y a entrar a la cuarta generación. Es sorprendente constatar que somos los más reacios y dejamos pasar una serie de herramientas, tecnologías nuevas, que no estamos utilizando. Y por otro lado, hay un despertar en la forma del conocimiento y tenemos que cambiar.

Tenemos que renovar nuestros paradigmas, a cuestionarnos la manera de hacer las cosas, a asumir la nueva realidad en la que está inmersa la sociedad y entender que nuestra misión en los proyectos exige un actor ajeno a la empresa que se llama oportunidad. Y, por lo tanto, nuestros ingenieros tienen que cambiar, porque de lo contrario no tendrán espacio y se transformarán en analfabetos. Aunque nos cueste tenemos que aceptar y aprender a querer, y sobre todo aprender a gestionar, a los famosos 'millennians', que llegan a dar escalofríos. A mi me da un escalofrío cuando pienso en ellos, porque lo quieren todo y no quieren asumir ninguna responsabilidad, no quieren vivir la vida del cerro, pero ellos son el futuro. Tenemos que enfrentar su personalidad disruptiva, su carencia a someterse a la jerarquía. Son otras personas, pero son las personas que llegaron y por ende a las que debemos aprender a gestionarar y no lo sabemos hacer, porque nuestros lenguajes son distintos y los compromisos diferentes. Nosotros nos comprometemos con nuestras empresas, nos ponemos la camiseta, necesitamos hacer con ella la vida y eso ya parece ser que en los tiempos actuales no tiene más validez, pero tampoco quiero extenderme.

Deseo agradecer este reconocimiento, ya que en Codelco están muy presentes nuestros profesionales. Casi 300 ejecutivos y 3.000 profesionales. Nuestro norte es ser capaces de recuperar el compromiso de nuestros profesionales que también están un poco confundidos, por decirlo de una manera elegante. En fin, gracias por el reconocimiento. Esto no es mío, es de todos los que trabajamos en la empresa".

Santiago, 7 de diciembre de 2018.